• Twitter
  • Facebook

1930-1940

 

Luchando por recuperar la categoría

La temporada 1930/1931 comenzaba con grandes expectativas para los vigueses. El primer partido en la Tercera División les enfrentó al Stadium de Avilés, al que golearon por 11-3, y a partir de ahí casi todos los encuentros se contaron por victorias. Los celestes además jugaron un más que digno papel en el otro campeonato donde estaban presentes: se proclamaban subcampeones gallegos. El Celta sería campeón de Tercera División (Grupo I), lo que le facultó para participar en la fase de campeones y optar al ascenso a Segunda.

 

El primer adversario al que tuvo que enfrentarse el Celta en el torneo promocional a la Segunda Division fue el Baracaldo, con los resultados de 0-0 y 1-1. La Federación de Fútbol dispone que se juegue un tercer partido en campo neutral, que tendría lugar en Madrid, donde los celestes se impusieron por 3 goles a 2, en un partido de infarto, con prórroga incluida. Pero el Celta todavía tenía que superar un último obstáculo: el Recreativo de Huelva. El primer partido se disputó en Balaídos y el resultado fue de 4-0, mientras que el partido de vuelta se saldó con un resultado de 3-0 a favor del equipo andaluz.

 

Nueva categoría, nuevo entrenador

La campaña 1931/1932 se inicia con el cambio de entrenador. José Planas se haría cargo del equipo que en esa temporada se proclamaría de nuevo campeón del torneo regional. Antes de iniciarse la Liga el Celta ficha al delantero argentino Seijas, procedente del Chacaritas, y prepara su “artillería” para enfrentarse a Betis, Oviedo, Gijón, Atlético de Madrid, Murcia, Coruña, Castellón, Sevilla y Cataluña. Los irregulares resultados del equipo vigués le llevan a finalizar la campaña en penúltimo lugar, con solo diez puntos, y a librarse “por los pelos” del descenso (en esa temporada descendía el último en la tabla clasificatoria, en este caso el Cataluña).

 

La temporada dejó también una excelente participación del RC Celta en el Campeonato de España. El conjunto celeste llegó hasta las semifinales, en las que se tuvo que enfrentar al Barcelona. Los resultados (3-0 y 2-1) volvieron a descabalgar al equipo de este campeonato.

 

Llega el ídolo, Nolete

La temporada 1932/1933 se inicia para el Celta con un nuevo cambio en el cuadro técnico. Llega José María Peña, que en varias ocasiones se vestiría el calzón corto y se uniría a los propios jugadores en algún encuentro. La temporada de los celestes no es buena, salvándose del descenso por los pelos. En esa campaña llegó Manuel Copena Araujo ‘Nolete’, procedente del Eiriña de Pontevedra. Este delantero enseguida se hizo con el cariño de los aficionados vigueses. Inconfundible en el campo, con su pañuelo blanco siempre en la cabeza, era un hombre de gran envergadura que defendió los colores celestes hasta 1943, anotando 96 goles para el Celta.

 

 

Otra  vez injustamente discriminados

El equipo obtiene unos resultados excelentes en la campaña 34/35. El Celta termina la liga en el cuarto puesto y una puerta para el ascenso a Primera se abre, ya que estaba previsto ampliar el número de clubes. En mayo se celebra en Madrid la Asamblea General de Clubes y los representantes celestes acuden con la ilusión de formar parte de la máxima categoría; pero para gran sorpresa en la reunión se decidió ascender al octavo; el Irún.

 

Un sueño hecho realidad

El Celta consiguió un hito histórico en la temporada 1935/1936. Después de las dificultades que había atravesado, el club inició la nueva temporada con ganas e ilusión. Un esfuerzo que finalmente se vería recompensado con el mejor de los premios: el ascenso a Primera División. A pesar de que se empezó con mal pie (perdía 5-1 con el Nacional), los siguientes resultados afianzaron la progresión espectacular del equipo. Los celestes se clasificaron en la primera posición de la Segunda División, empatados a puntos con el Zaragoza, aunque con el “gol average” favorable. El equipo vigués pasaba a jugar la fase de ascenso, en la que también sería el mejor. ¡Por fin se cumplía el sueño! El Celta ya estaba en Primera División después de tantos años de luchas e injusticias.

 

Fueron numerosas las felicitaciones que recibió en esos días el Real Club Celta. Un ejemplo fue el telegrama remitido por el Real Madrid, que hacía alusión a las constantes pugnas de los vigueses por lograr lo que por justicia les pertenecía. También el Deportivo de La Coruña quería felicitar a su rival y envió un telegrama que decía así: “Nuestra más sincera y cordial enhorabuena por el brillante triunfo alcanzado para el fútbol gallego. ¡Hurra por el Celta!”.

 

La guerra civil española: de futbolistas a soldados

Por desgracia no hubo mucho tiempo para celebraciones, ya que con el año 1936 llegaba una realidad terrible: la guerra civil española. Como consecuencia de la contienda muchos jugadores de fútbol, al igual que el resto de los varones, fueron movilizados e incorporados a unidades de combate, paralizándose la actividad futbolística. 

 

Precisamente fue esa inactividad la que hizo que los directivos del Celta tratasen de buscar alguna solución alternativa (como los torneos amistosos) para evitar la desidia entre los aficionados. Eran tiempos difíciles, y durante esos años de guerra el número de socios del RC Celta pasó de 1200 a tan solo 203. Entre 1936 y 1939 el Celta (un equipo formado por jugadores jóvenes de la cantera) llegaría a disputar algunos torneos de carácter simbólico, que servirían para tratar de mantener vivos los ánimos de una afición que se había volcado en la fase de ascenso.

 

 1930-1940 B

 

El debut en la Primera División

La temporada 1939/1940, en la que se reiniciaba la competición de Liga tras el paréntesis de la guerra, se abría para el Celta con mucha ilusión y un gran objetivo: lograr la permanencia. El club celeste estrena directiva con Pedro Braña Merino al frente, y nuevo entrenador, Comesaña. 

 

El inicio de temporada estuvo marcado por las dificultades económicas: las bajas de socios que habían dejado de abonar sus cuotas durante la guerra y el parón en la actividad deportiva pusieron de nuevo al club contra las cuerdas. El  Celta debutó en Primera División enfrentándose al también recién ascendido Zaragoza. Los maños se llevaron la victoria por 3 goles a 2. Los tres siguientes partidos se contaron por derrotas para el Celta, que consiguió su primera victoria en la División de Honor el 31 de diciembre de 1939 frente al Sevilla. Fue un partido intenso, en el que el equipo vigués venció por 4 goles a 1 y en el que debutó el jovencísimo jugador vigués Sansón, cuando aún no había cumplido los 16 años.

 

El Real Club Celta tuvo que enfrentarse a su eterno rival, el Deportivo de A Coruña, en la promoción para evitar el descenso. El partido se disputó el 15 de mayo de 1940, en el Campo de Chamartín, tal y como había decidido la Federación Española de Fútbol. El Celta alineó a Alberty, Cons, Varela, Alvarito, Chicha, Nolete, Fuentes, Venancio, Piñeiro, Toro y Agustín; en un encuentro dirigido por el árbitro Pedro Escarpín. Las crónicas de la época aseguran que fue un partido vibrante y emocionante, ya que tanto vigueses como coruñeses se negaban a perder vista la División de Honor del fútbol español. Cuando ya todo el mundo pensaba que habría que disputar la prórroga, un gol de Nolete abrió las puertas de la salvación. Por 1-0 se llevó el Celta la victoria y se salvó.

 

REGRESAR AL ÍNDICE

Deporte Galego
© Celta de Vigo 2012