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1970-1980

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El primer Celta europeo

Tras salvarse por los pelos del descenso en la temporada 69-70, la del retorno a Primera División, el Celta alcanzaría al año siguiente un logro casi impensable por aquel entonces: la clasificación para la Copa de la UEFA.

 

Los célticos protagonizaron una temporada brillante en el aspecto deportivo, aunque en otros ámbitos, los problemas volvían a estar presentes. Antes de comenzar la temporada la Junta Directiva reconocía una deuda real de más de 16 millones de las antiguas pesetas. Además, la campaña de captación de socios apenas dio resultados y el Celta, que por aquel entonces tenía poco más de 8.000 socios, sólo consiguió 1.100 nuevas altas.

 

Desilusión en la Copa de la UEFA

En septiembre de 1971 se disputó la primera eliminatoria europea del Celta, frente al Aberdeen escocés. El partido de ida se jugó en Balaídos y no hubo suerte para los locales: el Celta perdió por 0-2. La vuelta supuso la despedida de la UEFA. Los vigueses perdieron por 1-0 y se esfumaron todas sus ilusiones; el paso por la competición europea había sido muy breve, pero sin duda histórico para el club, por la gran experiencia vivida.

 

Este tropiezo pareció ser un anuncio de lo que después vendría, y es que el Celta pasó verdaderos apuros en la Liga. Tras una primera vuelta bastante irregular el Celta empezó a levantar la cabeza en la segunda. El mayor exponente de esa recuperación sería la victoria conseguida ante el Deportivo en Balaídos, por 3 goles a cero. Finalmente el equipo vigués lograría terminar la temporada en la mitad de la tabla clasificatoria.


Empieza la etapa del 'equipo ascensor'

Tras salvarse 'in extremis' en la temporada 72-73, con una victoria por 3-0 ante el Real Madrid en el último partido de la Liga, el Celta firmó una campaña 73-74 muy irregular. El equipo vigués pasó de liderar la tabla junto al Granada a ocupar el último puesto de la clasificación. El equipo lograría salvarse, pero el descenso de categoría no tardaría en llegar.

 

No empezaron bien los vigueses la temporada 1974-1975, y al cabo de unas cuantas jornadas eran muchos los que cuestionaban los métodos del entrenador. Más tarde vendrían algunos resultados tranquilizadores, pero de nuevo la sombra de la derrota se cernió sobre el equipo vigués, y comenzó un desastre que desembocaría en el descenso a Segunda División. Precisamente el descenso culminó en la última jornada de Liga. El Celta se enfrentaba a la UD Las Palmas y ambos se jugaban la permanencia en la máxima categoría. Los vigueses vivieron un auténtico calvario en las islas. No pudieron soportar la presión deportiva ni el ambiente y acabaron perdiendo por 3 goles a 1.

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Llega Carmelo, y con él la revolución

En el regreso a los 'infiernos' de la Segunda División, la plantilla se reforzaría con jugadores como Gonzalo, Fenoy, Pepe ‘Carpintero’ o Igartua. Entre los que se marcharon cabe destacar el traspaso de una figura clave para el equipo; Fernández Amado. Comenzó la Liga sin problemas, pero al llegar a la séptima jornada, una derrota frente al Calvo Sotelo puso a la afición en pie de guerra. El técnico Mariano Moreno presentó su dimisión y poco después era contratado Carmelo Cedrún, que mantuvo al Celta invicto durante 19 jornadas consecutivas. La excelente progresión del equipo hizo que los vigueses se auparan en lo alto de la tabla y lo único que impidió que se proclamaran campeones de la Segunda fue una derrota frente al Burgos. A pesar de ello, el Celta lograba el ascenso a la División de Honor.

 

Un nuevo descenso

Las alegrías durarían poco. El Celta había cogido el ascensor y en los años siguientes no haría más que subir y bajar. La Liga fue irregular y llegó a producirse una circunstancia insólita en el fútbol. El máximo goleador del equipo fue ni más ni menos que Fenoy, el portero. No sólo hizo paradas espectaculares, sino que convirtió 5 de los 6 penaltis que lanzó. En 34 partidos se marcaron 22 goles, y cinco de ellos fueron obra, como se ha señalado, de Fenoy.

 

Un nuevo ascenso in extremis

En la temporada 77-78 se produjeron algunos cambios sustanciales en el club, como el cambio de presidente, que ahora sería Jaime Arbones; o la llegada del nuevo entrenador, Toni Cuervo.

 

La campaña comenzó con el ‘stage’ de pretemporada en Cabeza de Manzaneda y la incorporación de nuevos fichajes como Carlos Nani, José Pexegueiro, Gelo o Lucas. No empezó mal la Liga, aunque cuando llegaron las derrotas la paciencia se acabó. Las cosas se pusieron tan mal que Toni Cuervo llegó a admitir que el equipo se le había ido de las manos y que no controlaba el vestuario. El técnico presentó su dimisión dejando a Pepe Villar al mando, aunque por poco tiempo, ya que en las horas siguientes sería contratado Maguregui y el Celta firmaría un nuevo ascenso.

 

Desastre deportivo y económico

La temporada comenzó con un desmantelamiento de la plantilla. El presidente Arbones reconoce que la contratación del argentino Nani había sido un fracaso y se decide prescindir de él, contratando en su lugar el brasileño Ademir Vieira, que resultaría lesionado en una rodilla y no podría disputar más que cuatro partidos. También se prescindió de Gómez, mientras que se fichaba a Paco, Pereira, Lago, García Senra, Vila o Toledo. Pero el Celta no sólo sufrió la marcha de algunos futbolistas, sino también una desbandada generalizada en la grada. El club pasó de tener 12.000 socios a contar tan solo con 9.000. Incluso el médico del equipo y miembro de la Junta Directiva, el doctor Babé, abandona el club, llegando en su lugar el doctor Genaro Borrás.

 

La Liga comenzó de forma triste y con derrotas. A los malos resultados económicos hubo que sumar las múltiples y graves lesiones de la plantilla. Incluso la naturaleza se puso en contra de los intereses célticos. Muchos todavía recordarán una gran inundación que afectó al estadio y supuso numerosos daños materiales. Al final de la temporada 1978-79 el Real Club Celta de Vigo descendería de nuevo a la Segunda División.

 

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Descenso a la Segunda B

Esa temporada sería una de las más tristes para el Celta, que comenzaba su descenso en picado. El entrenador abandona Vigo y llega en su lugar Pedrito. Los resultados no acompañaron al equipo desde el principio y llegó un momento en que todos perdieron la paciencia. En el partido contra el Alavés la grada mostró su descontento con el equipo, en especial con el portero Fenoy, que llegó a enfrentarse con la afición. La directiva dimite y deja sólo al presidente Jaime Arbones. Posteriormente sería el técnico, Pedrito, quien abandonase su puesto, tras ser cesado (sería sustituido por Carmelo).

 

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© Celta de Vigo 2014