• Twitter
  • Facebook

1980-1990

celta_anhos_80.jpg

 

El lento regreso a las alturas

Después de una tormentosa campaña, con tres presidentes y tres entrenadores, el Celta empezaba una nueva temporada en Segunda División B. Cuando todos creían que no se podía caer más bajo, el Celta se condenaba a ‘los infiernos’ de categorías menores. Así pues, la temporada 1980-81 fue una sucesión de viajes y excursiones por toda Galicia, viéndose las caras con otros equipos que también probaron la amargura del descenso.

 

Llega Milorad Pavic a Vigo

Lo primero que se hizo en este inicio de temporada fue una reestructuración de la plantilla. Se ficharon algunos refuerzos, y se prescindió de los servicios de otros jugadores. A las bajas se unió la del técnico Pedrito, quien sería sustituido por el técnico Milorad Pavic.

 

Pavic llegaba a Vigo, pero hubo que convencerle de hacerse cargo del equipo, ya que el entrenador estaba seguro de que se trataba de un club en Segunda División A. En cualquier caso, al final se quedó, y se trajo consigo a su preparador físico, Vorgic. El club vigués lograría el ascenso a la categoría de plata al término de aquella campaña.

 

1980-1990 COtro escalón más ascendido

Los vigueses iniciaron la temporada 1981-82 con un dulce sabor de boca tras el ascenso logrado, y la gran temporada firmada en Segunda B, pero ahora tocaba dar un nuevo paso adelante, subir otro escalón más, sin perder de vista el objetivo final: recuperar la máxima categoría del fútbol español.

 

El Celta empezaba esa temporada con una deuda de más de 200 millones de pesetas. Aún así se realizaron los oportunos fichajes mientras que Pavic seguía dirigiendo al equipo. La temporada fue fructífera para el Celta, que a falta de tres partidos para la conclusión de la misma ya se sabía ascendido a Primera División. En esa campaña se aprobaron también los nuevos estatutos del club y la inclusión de publicidad en las camisetas.

 

Al final de la temporada se concluyeron las obras de remodelación de la grada de Río, que había sido volada y sustituida por unas mejores instalaciones, ya que Balaídos sería sede de algunos partidos de las eliminatorias del Mundial de Fútbol 82.

 

Tras cerrar una campaña plagada de éxitos se iniciaba un nuevo camino al calvario del Celta de Vigo. Cuando todo prometía ser de color de rosa, las cosas se torcieron. El equipo había conseguido el ascenso a primera aunque la alegría sólo duraría una temporada. Al final del verano el Celta dice adiós a uno de los jugadores emblemáticos; Manolo ‘el gran capitán’, cuyos problemas físicos hacen imposible que siga en el equipo.

 

Descenso escandaloso en Valladolid

La temporada 1982-83 empezó mal y terminó peor. A principios de la campaña el Celta ya ocupaba el último lugar en la clasificación, y la deuda era tan importante que existían varios embargos pendientes. El hasta entonces Presidente D.Elías Alonso riego presenta su dimisión, y horas más tarde se confirma a José Luis Rivadulla como nuevo presidente de la entidad celeste, con la intención de enderezar el rumbo. Al margen de lo deportivo, el Celta dio un importante paso adelante al adquirir 60.000 metros cuadrados de terreno en A Madroa, donde se construirán unas instalaciones deportivas a la altura de las mejores de la Liga.

 

Al Celta le faltaba un partido y una oportunidad frente al Valladolid. El partido estuvo cargado de tensión y al final el Valladolid no perdonó y al Celta le costó la categoría.Los aficionados que se habían desplazado a Valladolid, los que se quedaban en Vigo y los directivos lloraron amargamente esa noche, y muchos no perdonaron al equipo su actitud en ese encuentro decisivo. El episodio de Valladolid había herido muchas susceptibilidades y la junta directiva sancionó a los 13 jugadores que habían disputado ese encuentro.

 

Más problemas dentro y fuera del campo

Temporada 83/84. En el terreno deportivo, el entrenador Pavic abandonaba la disciplina celeste ocupando su puesto un gallego y celtista de pro, Luis Cid Carriega. A falta de una docena de jornadas para terminar el campeonato, el Celta se encontraba en los puestos altos de la clasificación, con muchas posibilidades de lograr el ascenso a Primera División, pero inexplicablemente comenzaron a echarse a perder oportunidades, a dejar escapar puntos. El entrenador Cid Carriega presentó su dimisión.

 

A Primera, a pesar de las dificultades

El  inicio de campaña del año 1984 iba a suponer el comienzo de una carrera brillante cuya meta era la máxima categoría. El transcurso de la liga no podía ser mejor para el Celta, que comenzó a sumar puntos y encadenaba una racha de doce partidos sin perder hasta llegar a las últimas jornadas de Liga. La victoria ante el Mallorca, cuando aún faltaban dos partidos para el final de Liga, supuso el ascenso matemático de los vigueses. La gente lo celebró por todo lo alto, tanto en el seno del club como la afición.

 

 1980-1990 B

 

1985-1986: Nueva temporada, nuevos aprietos

Todo fue de mal en peor, después de varias jornadas sin ganar, el entrenador, Félix Carnero, era cesado al acabar el partido en Cádiz, y era sustituido por García Traid. Sin embargo el nuevo entrenador no pudo enderezar el rumbo del equipo, y ni siquiera fue capaz de 'controlar' al vestuario. Después de una serie de resultados nefastos, el técnico es destituido, tras ser goleados en Zaragoza, donde el Celta perdió por 6 goles a cero.  Después de un nuevo descenso a Segunda División, se iniciaría un período de crisis económica y deportiva en el Celta. Seguían los problemas  económicos y la falta de masa social.

 

Crisis superada y nuevo ascenso

Esa temporada hubo cambios en la competición y es que se decidió que los doce primeros clasificados se dividirían en dos grupos para luchar por el ascenso a Primera División, de modo que subirían los primeros de cada grupo y el segundo que mayor puntuación tuviese entre la liga y ese 'play off'. De cara al play off, que el Celta disputaría por el ascenso, se fichó al irlandés Jimmy Hagan, procedente del  Birmingham City; y la baja inesperada de Lucas obligó al fichaje a última hora, de Fernando Barboza, cedido por el Nacional de Montevideo.

Finalmente, el Celta conseguiría el ascenso, gracias a derrotar en dos ocasiones al Deportivo de A Coruña, su rival más directo, y también al Málaga, Rayo, Castellón y Sestao. El ascenso se consumó en Sestao, ante el equipo dirigido entonces por Javier Irureta, y muchos aficionados recordarán todavía ese día, puesto más de 1.000 celtitas se subieron a un tren ("El tren de la esperanza o del Ascenso") para acompañar al equipo en ese momento tan importante.

 

Annus horribilis para el Celta

La temporada 1988-89 vendría marcada para el Real Club Celta por dos tragedias que todavía no se han olvidado. En un intervalo de dos meses ocurrían dos episodios luctuosos que quedarán para siempre grabados en la historia del club vigués: el accidente que postró a Alvelo, joven futbolista céltico, en una silla de ruedas, tras un lamentable accidente y el asesinato del gerente del RC Celta, “Quinocho”. Fue un año de desgracias, que no dio malos resultados, sin embargo, en el aspecto deportivo.

 

1980-1990 D

 

REGRESAR AL ÍNDICE

Deporte Galego
© Celta de Vigo 2012